Sopita de camaron
Amar es dar a alguien el poder de destruirte, pero confiar en que no lo hará.
Ask me anythingTe puedo dar mi soledad, mi oscuridad, el ansia de mi corazón; Estoy tratando de sobornarte con la incertidumbre, con el peligro, con la derrota. Jorge Luis Borges - Dos poemas ingleses (fragmento). (via cosasveredes)
(vía argentinavintage)
Máscaras
No me gustan las máscaras exóticas
Ni siquiera me gustan las más caras
Ni las máscaras sueltas ni las desprevenidas
Ni las amordazadas ni las escandalosas.
No me gustan ni nunca me gustaron
Ni las del carnaval ni la de los tribunos.
Ni las de la verbena ni las del santoral.
Ni las de la apariencia ni las de la retórica.
Me gusta la indefensa gente que da la cara
Y le ofrece al contiguo su mueca más sincera
Y llora con su pobre cansancio imaginario
Y mira con sus ojos de coraje o de miedo.
Me gustan los que sueñan sin careta
Y no tienen pudor de sus tiernas arrugas
Y si en la noche miran / miran con todo el cuerpo
Y cuando besan / besan con sus labios de siempre.
Las máscaras no sirven como segundo rostro
No sudan / no se azoran / jamás se ruborizan
Sus mejillas no ostentan lágrimas de entusiasmo
Y el mentón no les tiembla de soberbia o de olvido
¿quién puede enamorarse de una faz delegada?
No hay piel falsa que supla la piel de la lascivia
Las máscaras alegres no curan la tristeza
No me gustan las máscaras he dicho
POEMA DE UN RECUERDO - Gustavo Alejandro Castiñeiras
Dime por favor dónde no estás,
en qué lugar puedo no ser tu ausencia,
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.
Dime por favor en qué vacío,
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma,
y no el sentir que tú te encuentras lejos.
Dime por favor por qué camino,
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte,
y dónde descansar de mi tristeza.
Dime por favor cuál es la noche,
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan sólo,
y no la sensación de que me llamas.
Dime por favor dónde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.
Dime por favor en qué rincón,
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada,
que no tiene apoyada tu cabeza.
Dime por favor cuál es la noche,
en que vendrás, para velar tu sueño;
que no puedo vivir, porque te extraño;
y que no puedo morir, porque te quiero.
POEMA DE LA DESPEDIDA - José Ángel Buesa
Te digo adiós y acaso te quiero todavía.
Quizá no ha de olvidarte pero te digo adiós.
No sé si me quisiste… No sé si te quería…
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho… No sé si te amé poco.
Pero si sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso con esta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mi…
Pero te digo adiós para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
Best response to the “are you on your period?” question goes to Leonardo DiCaprio
Un certo giorno
decisi di ucciderti
come unico sbocco
- amore, scusami,
ma devi morire -
Qualcuno mi diede l’idea
-o tu, o lui-
pensaci:
eseguii la sentenza
e un certo giorno
ti ( mi) suicidai.
Però l’angoscia
non si consola cosí.
Per questo, amore mio,
se è possibile,
vieni a me oggi stesso,
baciami e resuscita.
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Mario Benedetti
Y ahí estaba Ella esperándome al final del andén, con su sobretodo gris y un sombrero elegante. A esa altura ya nada tenía sentido… tan solo la muerte.
Throne of Games by jasinski